loading

Encuentro con Teresa Ribera

El cambio climático exige adoptar decisiones desde ya

Medio ambiente, clima, energía, sostenibilidad, desarrollo son conceptos que forman parte del ADN de Teresa Ribera, Directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) de París. Ribera ha participado en todas las Cumbres Mundiales del Clima desde 2001, fue Secretaria de Estado de Cambio Climático entre 2008 y 2011 y, actualmente, forma parte del equipo de expertos llamados por Pedro Sánchez. Firme defensora del diálogo social y de la necesidad de abordar una transición justa, Ribera considera que el éxito de la Cumbre de París es que tenga “un efecto catalizador” porque nuestro planeta no puede esperar.

DSCN0360aclarada

¿Qué nos jugamos en esta Cumbre sobre el Clima que se celebra en París?La Cumbre de París es importante porque significa la expresión de voluntad de la comunidad internacional para buscar una prosperidad que se adecúe a los retos del siglo XXI. En el siglo XIX y en el XX nuestro desarrollo se ha basado fundamentalmente en energías fósiles y entendemos que ahora, en un mundo global, donde somos cada vez más, tenemos que encontrar el progreso y bienestar de la gente sin poner en riesgo el clima, pues afecta de manera directa a la gente. Los gobiernos intentarán encontrar la forma para cooperar y trabajar de un modo diferente, para ganar confianza en la capacidad de afrontar ese proceso de transformación. Se trata de trabajar juntos, aprender a confiar entre nosotros.

¿Pero por qué, en esta ocasión, líderes mundiales de la talla de Obama, el Papa Francisco, el presidente chino o el propio Francois Hollande, parecen estar más preocupados? Todos estos líderes han entendido el impacto social que tienen los problemas ambientales. Hasta ahora había una cierta presunción de que lo mejor que nos podía ocurrir era primero crecer, en términos macroeconómicos, segundo repartir de una manera equitativa esa riqueza y tercero velar, en la medida de lo posible, para que el entorno se mantuviera razonablemente. Ahora hemos entendido que estos factores no están subordinados los unos a los otros, sino que están mucho más interrelacionados de lo que pensábamos y que es imposible crecer, o pensar en una distribución justa de la riqueza, si no se integra el gran patrimonio, que es el patrimonio natural. Y el clima forma parte de él.

Por tanto, un desarreglo climático de la magnitud de la que hablamos ya, genera unos impactos, con unos efectos sociales enormes. Hay que reaccionar porque todavía estamos a tiempo de alejar los perjuicios más dramáticos. Eso lo han entendido algunos de los líderes mundiales.

Así, el Papa quiere señalar precisamente ese vínculo entre el impacto social y la desigualdad ambiental y considera que la justicia climática y ambiental debe ser un elemento de la agenda social. Segundo creo que líderes como Obama, el presidente y el primer ministro chino o como la canciller Merkel también entienden que estamos viviendo ya un cambio de época y que la Historia les tiene que encontrar del lado de ese proceso de cambio. Los líderes que teniendo oportunidad no hicieron nada cada vez serán más recriminados. Por el contrario, los que tomaron decisiones y los que arriesgaron serán los que acierten. Creo que Obama ha hecho un esfuerzo grande en política interna y por intentar desarrollar una coalición responsable, con el otro gran gigante que es China, que ha entendido también lo que se juega en términos de seguridad interna, en términos de prosperidad, en términos de actor internacional para los próximos años.



¿El cambio climático ha sido una prioridad silenciada? Sí, por dos motivos. En primer lugar porque resulta más cómodo, en el corto plazo, mantener el marco que conocemos que no iniciar una senda diferente. En segundo lugar porque no éramos conscientes de hasta qué punto todos los pilares fundamentales de nuestra economía, sociedad y modelo de bienestar tenían que ver con un modelo que generaba esos impactos tan grandes en el cambio climático. Y cambiar todos esos procesos lleva tiempo. Por eso, es importante que a la hora de facilitar la transición pensemos en qué es lo que necesitamos y en una estrategia de salida: cómo nos deshacemos de aquello que ya sabemos que nos perjudica pero que, evidentemente, conlleva una serie de intereses, de afectados, de sectores vulnerables. Hay que reducir al máximo los desajustes de esa etapa de cambio.

¿La palabra clave de esta Cumbre es vinculante? Un acuerdo jurídicamente vinculante, que se va a dar, significa en el imaginario colectivo un compromiso mayor. Pero la palabra clave de esta Cumbre yo diría que es catalizador. Es decir, nada de lo que vamos a hacer se va a resolver de un día para otro, son procesos que llevarán mucho tiempo, porque cambiar drásticamente nuestro modelo de uso de suelo, nuestro modelo energético, la resistencia de nuestras infraestructuras, el modo en que habitamos las ciudades y utilizamos los recursos, el modo en el que producimos los bienes y servicios no se hace en 15 días. París debe ser un catalizador de ese proceso de cambio, sin dejar a nadie atrás, garantizando que hay una capacidad de respuesta a los más vulnerables, garantizando la solidaridad, el derecho al desarrollo, al bienestar, pero entendiendo que la prosperidad se debe conseguir sin dañar al planeta y a la propia humanidad. Tenemos que conseguir que las decisiones de corto plazo sean coherentes con las decisiones a largo plazo.

"París debe ser un catalizador de ese proceso de cambio sin dejar a nadie atrás".

¿Habrá compromisos financieros adecuados y serán transparentes tal y como piden los sindicatos? El debate en torno a la financiación climática es uno de los que más ha cambiado en estos últimos años. Antes pensábamos que la financiación se limitaba a un fondo vertical: acumulábamos un pequeño capital y discutíamos dónde destinar ese dinero (si se debía dedicar más al acceso a la energía, a proteger a los más vulnerables, a las costas, a la agricultura o al agua, …siempre atendiendo a cuestiones puntuales). Ahora sabemos que tenemos que ofrecer garantías de movilizar 100.000 millones de dólares al año y que ese dinero debe destinarse a activar decisiones correctas desde el punto de vista del inversor privado y para satisfacer ese criterio de solidaridad para con los más vulnerables. Pero también sabemos que para hacer las cosas bien, ese dinero por sí solo no basta, si el resto de los flujos financieros globales no caminan en la misma dirección. Creo que en París vamos a tener una respuesta sobre cómo conseguir esos 100.000 millones de dólares al año, y también unas señales, que se están activando ya, para que los reguladores financieros, para que las decisiones de inversión, para que los bancos que financian desarrollo lo hagan de una manera mucho más compatible con las necesidades climáticas.

"El cambio climático pone en grave riesgo la seguridad alimentaria global, eso genera tensiones de todo tipo".

¿Es realista el objetivo mundial de reducir las emisiones, de tal forma que se limite la temperatura global a 2 grados centígrados o menos? Se denuncia que los compromisos actuales de los países no son suficientes.Los compromisos que se han hecho públicos hasta ahora, 140 países que representan aproximadamente el 90% de las emisiones del mundo, ponen de manifiesto que estamos, en el entorno de un incremento de la temperatura de 3,5 grados o 4 grados. Eso hasta cierto punto era esperable. Los países hacen estimaciones prudentes y cautas porque lo que se diga vincula, compromete y hay que responder ante ello. Lo importante es que afronten medidas estructurales que faciliten los procesos de cambio en el medio plazo. Se trata de activar políticas domésticas en el modelo energético, en el modelo de usos del suelo, en el modelo industrial… y no simplemente ajustes marginales, aquí o allá, para maquillar algo que tiene poca trascendencia.

En general, yo creo que se están generando procesos de cambio importantes, que lo que hay es una infraestimación de los resultados y que se cumplirán más rápido los compromisos de lo que cabe pensar, para afrontar y acelerar ese proceso de cambio en el medio plazo. El objetivo es que todos respondamos en la misma dirección.

Pero es verdad, que hoy por hoy, con las cifras que tenemos, no vemos al alcance de la mano esos 2 grados centígrados, que es el objetivo que todos los gobiernos se dieron, hace ya 6 años, como referencia a la que se comprometían para garantizar la estabilidad climática mundial.

Las empresas y sectores que no se adapten o lo hagan con retraso tendrán más riesgo de destrucción de empleo.

¿Cuál es el espacio temporal, de 2020 en adelante?Estas cosas no son matemática perfecta. No hay un escenario único para poder alcanzar esa cifra. En principio lo importante es ser claros con respecto a en qué fecha se produce el pico máximo de emisiones a escala global. La Agencia Internacional de la Energía estima que ese pico debería darse no más tarde de 2020-2022 y a partir de ahí reducir emisiones drásticamente. Esto significa cambiar nuestras emisiones, no emitir más y reducir masivamente o bien trabajar en sistemas que nos permitan absorber lo que ya se ha emitido (lo que supone retos desde el punto de vista de la geoingeniería). Hay quien ya barrunta esta opción como prácticamente imposible de evitar. En todo caso, lo razonable sería pensar que hay que aprovechar y generalizar las tecnologías de las que ya disponemos y que hoy no son la solución generalizada simplemente porque no hay marcos adecuados para encajar bien ese tipo de alternativas.

¿Por qué es fundamental el diálogo social en materia medioambiental y respecto al modelo energético y productivo?Es importantísimo facilitar ese entendimiento porque no hay soluciones perfectas. Se trata de encontrar los equilibrios con respecto a los tiempos de respuesta, con respecto a las necesidades de transformación. Casi tres cuartas partes de las emisiones tienen que ver con el modelo energético, asociado a nuestro consumo como ciudadanos, pero también al consumo en procesos industriales, algunos de los cuales emiten gases de efecto invernadero per se. Esto significa cambios en el modelo de producción, en el modelo industrial y muy probablemente en el conjunto de las actividades desarrolladas por los trabajadores. Cambios que requieran reajustes de las habilidades profesionales. Pero es que además, hay sectores más delicados y complejos, asociados a los combustibles fósiles, como la minería o el sector del refino. Es evidente que hay grandes retos por delante para asegurar que los colectivos más vulnerables no salgan perjudicados en ese proceso de transición, en ese proceso de cambio que, en todo caso, necesitamos.

¿Por qué se ha quitado del borrador del acuerdo precisamente este asunto, la transición justa?En la mentalidad de los negociadores la obsesión por asegurar los procedimientos para garantizar la reducción de emisiones es de tal magnitud que muchas veces se les despistan otros aspectos tan importantes como la transición justa. Es importante debatir cómo generamos capacidades para reaccionar, resistir, superar los problemas de vulnerabilidad durante las etapas de cambio, ya sean regulatorias o frente a impactos físicos. Creo que ha sido una torpeza, un despiste. No tengo la impresión de que haya ningún elemento sustantivo en contra de esta inclusión.

¿Entonces cree que se va a recuperar esa mención en el documento final de la Cumbre?Soy razonablemente optimista. Nunca se sabe porque éstas son dinámicas que cobran vida propia pero no creo que haya ningún problema para que eso se pueda recuperar.

¿Por qué en España se han paralizado las mesas vinculadas al seguimiento de la implementación del Protocolo de Kyoto? El Gobierno del Partido Popular ha sido extraordinariamente irresponsable y descuidado en estos asuntos. Los aspectos relacionados con el clima tienen una incidencia tremenda desde el punto de vista económico, industrial, político, social, financiero y físico para España, pero han quedado relegados a una cuestión menor. El Gobierno se ha limitado a cumplir las obligaciones de comunicación para con Bruselas pero ha dedicado cero esfuerzo a iniciar un proceso de mejora de conocimiento, aprendizaje y gestión. No ha facilitado la vinculación de decisiones motivadas por la angustia del corto plazo a la consecución de los objetivos a medio y largo plazo. Ha buscado un efecto deslumbrador, de crecimiento del PIB en el corto plazo, minorando las garantías sociales y ambientales. El problema es que si no cambiamos sentaremos las bases para el siguiente batacazo, no solo ambiental, sino también social y económico.

"El Gobierno del Partido Popular ha sido extraordinariamente irresponsable y descuidado en estos asuntos".

¿De hecho ha habido un parón en las energías renovables, no?Ese es uno de los ejemplos más claros de esa ceguera. Es sorprendente ver cómo ha habido una destrucción neta de empleo inmensa y una destrucción de capacidad de innovación en un sector puntero. Es de los pocos sectores donde se siguen produciendo tasas de crecimiento importantísimas a escala mundial y España ha perdido ese vagón, y creo que va a ser difícil que pueda reengancharse en el corto plazo. Un sector que garantiza además empleos de todo tipo, cualificados y menos cualificados. Además, esto se ha ido perdiendo a cambio de nada. En estos años no se ha percibido una idea clara de hacia dónde queremos llegar. Es decir, se han producido decisiones de parcheo con un único objetivo: mantener la estabilidad de las grandes empresas del sector eléctrico sin poner en riesgo su viabilidad, minorando nominalmente el coste de la factura eléctrica en su conjunto, sobre todo el déficit del coste acumulado. Se ha mantenido un esquema que no es previsible que pueda durar mucho tiempo y tengo serias dudas de que nuestro sistema eléctrico pueda mantenerse tal como está a 20-30 años vista.

En relación con el caso VW ¿No debería haber sanciones ejemplarizantes a los directivos responsables, sin que paguen el pato los trabajadores? Es un comportamiento que hay que sancionar. No hace falta que la sanción sea ejemplarizante, no soy partidaria de singularizar y cargar por encima de lo que corresponde, basta con sancionar, aplicar la norma porque si no se aplica se pierde la confianza en las instituciones.

El caso VW me resulta enormemente interesante. Es llamativa la reacción que ha habido por parte no solamente de los gobiernos, sino por parte de los ciudadanos. De repente descubrimos que algo que, durante mucho tiempo, se ha considerado normas de segunda, como es todo lo relativo al medio ambiente, no lo son. Son normas y son importantes. Se ha producido una reacción social, la de “esto no es tolerable”, acepto un determinado nivel de riesgo, pero no por encima de él y estos señores me han engañado. Hay que tener en cuenta que VW representaba una empresa sumamente seria, creíble y de alta calidad.

otroverdecito

Por otro lado pensábamos que los problemas de las emisiones y los coches eran problemas de gran dificultad técnica. Evidentemente, hay dificultad pero ya hay tecnología que facilita un cambio muy importante en las emisiones del sector del automóvil. Existe ya la tecnología híbrida y funciona, los coches eléctricos y funcionan…

Ahora bien ¿por qué no se ha hecho esto de otra manera? Pues probablemente por los intereses preexistentes de los grandes fabricantes, porque no tenían el producto, la patente que les permitiera desplazar a otros competidores, como por ejemplo Toyota. Es el caso evidente en Europa, donde la tecnología híbrida todavía estaba poco generalizada.

Lo que está claro es que el rechazo a los motores de combustión y a los motores diésel probablemente irá en aumento y hay que pensar en cómo impulsar las alternativas menos emisoras.

"Una buena política de clima debe conectarse con debates como el modelo energético, el sistema eléctrico o la política industrial".

¿Resulta barato contaminar? Depende de para quién. En el corto plazo, resulta barato para el contaminador porque se sociabilizan los costes de la contaminación. Resulta caro para la Seguridad Social, para los ciudadanos, para su salud. Todo esto corre por cuenta del presupuesto público, de cada uno de nuestros bolsillos individuales y, sin embargo, los beneficios de no cubrir esos costes quedan apropiados por unos pocos.

¿Y son costosas las energías renovables o eso es una falacia? En gran medida es una falacia. El principal coste es el desembolso inicial, la instalación. Los costes operativos tienden a cero y, sin embargo, el mercado hace que sean altos. Probablemente se requiera un marco regulatorio diferente. Por otro lado, los que están no se sienten muy cómodos con que entren nuevos en el sistema (centrado en pocas empresas, con grandes inversiones y gran sofisticación técnica y financiera). El ciudadano/consumidor tiene capacidad con sus decisiones de romper esta situación y que el acceso a renovables resulte mucho más sencillo, barato y democrático.

¿Qué consecuencias tiene el cambio climático?Las cuestiones más avaladas por la comunidad científica advierten que el cambio climático pone en grave riesgo la seguridad alimentaria global, eso genera tensiones de todo tipo en países en desarrollo y en países industrializados y pone en riesgo la capacidad de acceso a agua potable.

DSCN0371

Esto que puede parecer de medio y largo plazo son cosas que se están produciendo ya. Cuando hay periodos de sequía prolongados, en zonas de África o de América Latina, se producen tensiones importantes, que normalmente acaban acompañadas de conflictos locales, de inestabilidad, dentro y fuera de las fronteras entre países de la zona. Esto tiene una segunda derivada importante que afecta a la estabilidad de mercados internacionales, pues tiene que ver con las materias primas, con la capacidad de generar riqueza en el país y la actividad industrial asociada.

Hay otro efecto, los impactos físicos: en infraestructuras, en ciudades, en zonas urbanas. Hay un porcentaje altísimo de la población que vive en zonas costeras. Por tanto, un incremento del nivel del mar o de los riesgos de inundación pone en peligro físico a millones de personas, sobre todo en las zonas más pobladas. Se producirían flujos migratorios y tensiones en todas las direcciones.

En España el cambio climático supondría, de forma directa pérdidas en agricultura, en calidad de suelo, riesgo de desertificación, incendios, dificultades de acceso a agua potable, y de forma indirecta presiones migratorias de África o del Mediterráneo Sur.

¿Hace falta una especie de revolución cultural para concienciar a la gente de que adopten medidas a nivel individual para frenar el cambio climático?Hace falta una revolución cultural y hace falta ser coherentes. No solamente como ciudadanos de a pie (siempre tenemos opciones menos intensivas en carbono, sin que afecte a nuestra calidad de vida), sino que hace falta también ser exigentes y responsables hacia fuera. Es llamativo el nivel de tolerancia que tenemos cuando se hacen declaraciones irresponsables en esta materia (es decir, cosas que no toleraríamos en relación con los derechos humanos o la igualdad de género, las toleramos cuando tiene que ver con el medio ambiente y con el clima). Esto demuestra nuestro nivel de desconocimiento con respecto al impacto que eso va a tener en nuestro propio bienestar.

¿Pero no serían necesarias más campañas de sensibilización social?Completamente de acuerdo. Es fundamental que el respeto al medio ambiente forme parte del sistema educativo, del mismo modo que se ha educado de manera natural en otros valores. Ahora bien resulta que no nos da tiempo a que sean las siguientes generaciones las que vengan a resolver este asunto. Es imprescindible potenciar la capacidad de información de la generación actual y que se adopten ya decisiones que no dificulten o agraven el problema (decisiones de inversión, de consumo, de urbanización, etc.) Se requiere, por tanto, una campaña de divulgación, información y sensibilización y generar debates tranquilos en el ámbito social y político sobre esta materia. Asimismo, es preciso que el medio ambiente no se trate de manera anecdótica o colateral en los medios de comunicación. Se requiere un tratamiento mucho más serio y profundo, tal y como sucede en otros países. Creo que esto también es manifiestamente mejorable.

Pero ahí tienen mucha culpa los gobiernos y los políticos por no priorizar en sus discursos las cuestiones medioambientalesCierto. Una buena política de clima debe conectarse con debates como el modelo energético, el sistema eléctrico o la política industrial. Saber qué consecuencias tiene tomar unas decisiones u otras, desde el punto de vista climático. Sin embargo, son discusiones que no siempre están bien conectadas Por eso es importante generar ese debate público.

¿Cuáles son las ventajas de apostar por una economía más respetuosa con el medio ambiente? Es muy difícil pensar que el sistema de producción basado en un consumo intenso de materias primas, incluida agua y energía, vaya a poder durar mucho tiempo. En el 2050 seremos 9.000 millones de personas en el mundo. Por tanto, ganarán aquellas industrias, empresas y sectores que sean capaces de competir y producir, ofertando bienes y servicios, mucho menos intensivos en consumo de materias primas, mucho más inteligentes en la reutilización de aquello de lo que ya se dispone, o facilitando que se haga un mejor uso en nuestras casas. Son estas empresas y sectores donde el empleo está más y mejor garantizado. Por contra, las que no se adapten o lo hagan con retraso tendrán más riesgo de destrucción de empleo. Pero al mismo tiempo, el cambio implica grandes retos: cómo se garantiza que los beneficios de una economía mucho más eficiente puedan ser reinvertidos y puedan contar con un sistema de redistribución razonable, qué tipo de habilidades laborales se requieren para seguir esa senda y qué tipo de retos se van a poner de manifiesto en el mercado de trabajo.

"En el 2050 seremos 9.000 millones de personas en el mundo".

¿Los empresarios están preparados para asumir los cambios en este sentido?La cultura empresarial de este país no es ni una, ni estable, pero creo que está siendo sacudida por algo, que me parece que entienden mejor las generaciones más jóvenes que las tradicionales, y es que se precisa un bienestar más compacto. Es decir, la gran división a la que hemos estado asistiendo de unas élites cada vez más élites y un empobrecimiento de las clases medias cada vez más obvio, no va a ningún lado, ni desde el punto de vista del consumo, de las capacidades, de la credibilidad, ni del respeto. Yo creo que eso sí que lo están viendo. La cuestión ahora es cómo reaccionan, cómo lo integran y entienden que también forma parte de esa discusión el modelo de producción, cuáles son los elementos de bien común que hay que respetar y preservar y qué oportunidades puede haber asociada a esa reactivación económica. Por ejemplo, en el ámbito de las infraestructuras es llamativo ver cómo cada vez entienden mejor que ya no se trata de hacer negocio a costa de grandes obras, sino en base otras cosas, que también requieren mucha mano de obra, como la rehabilitación de edificios, la construcción de pequeñas depuradoras o pequeñas instalaciones de saneamiento, etc. Creo que también se han visto sacudidos por estos años, que han sido clarificadores para muchas cosas.

DSCN0381